Durante la semana del 16 de febrero el equipo de Champagnat Global se ha reunido con los coordinadores regionales y el Comité Consultivo de la red en la Casa Xaudaró (Madrid, España) para preparar su Hoja de Ruta 2026-2029.
Previo al encuentro se realizó una encuesta a diferentes líderes educativos y docentes maristas de todo el mundo para, entre otros muchos aspectos, conocer y analizar la situación y los desafíos actuales a los que se enfrentan las escuelas maristas.
La educación afronta actualmente un escenario marcado por transformaciones demográficas, económicas, tecnológicas y sociales que impactan de manera directa en la realidad de nuestras escuelas.
Uno de los aspectos más señalados es el descenso generalizado del número de alumnos potenciales provocado por la bajada de la natalidad en numerosos países. Esta tendencia está repercutiendo directamente en la matrícula de los centros educativos y obligando a reforzar otras estrategias como el acompañamiento tanto al alumnado como a las familias y a la consolidación de nuestra propuesta educativa.
La viabilidad económica ha sido destacada como otro de los elementos centrales. Muchos centros privados y concertados dependen en gran medida de las cuotas o aportaciones voluntarias de las familias. Además, en varios países, la subvención pública es limitada o inexistente. Esta situación exige estructuras de gestión administrativa cada vez más profesionalizadas y eficientes, así como mecanismos de colaboración y apoyo solidario entre escuelas maristas para garantizar la sostenibilidad.
El entorno político de cada país influye de forma significativa en los colegios. Los cambios de gobierno suelen ir acompañados de modificaciones o reformas educativas que afectan directamente a las escuelas que hay en él. Las diferencias regulatorias entre los colegios públicos, concertados y privados generan en determinados países escenarios de competencia desigual.
Por otro lado, la educación cristiana continúa siendo uno de los principales rasgos diferenciadores de los centros maristas frente a otras ofertas educativas. No obstante, se ha constatado un aumento de familias no creyentes y una mayor delegación de la transmisión de la fe en las escuelas. Este contexto nos plantea el reto de mantener la identidad marista en entornos cada vez más plurales, así como de garantizar la coherencia entre los valores transmitidos y la práctica educativa cotidiana.
La calidad educativa sigue siendo un factor determinante para el buen posicionamiento de nuestros centros. Se destaca también la necesidad de no quedarse atrás en los avances tecnológicos y la Inteligencia Artificial impulsando la formación continua del profesorado.
Por último, se está experimentando una gran preocupación por la salud mental de los alumnos. Cuidar a las personas, tanto alumnos y educadores, se convierte en prioridad.
Estos desafíos, lejos de desanimarnos, nos invitan a renovar nuestra misión. Como red global marista, estamos llamados a responder con carisma, fe y esperanza, construyendo juntos el futuro de la educación marista.

