Alrededor de 100 maristas de la Provincia Norandina se encontraron virtualmente para compartir el Santo Rosario y elevar juntos una oración por Colombia, en un momento marcado por las consecuencias del reciente terremoto y por las situaciones de incertidumbre que viven numerosas comunidades.
La iniciativa, promovida por los Laicos Maristas de Colombia, convocó a hermanos, laicos y otros miembros de la familia marista en un espacio de fe, fraternidad y esperanza. El Santo Rosario estuvo acompañado por el Hermano Provincial Leonardo Yépez y su Consejo Provincial, quienes se sumaron a este encuentro de oración y cercanía con el pueblo colombiano.
A pesar de las distancias geográficas, la virtualidad permitió encontrarse como una sola comunidad y expresar cercanía con quienes atraviesan momentos de dificultad.
A través de los misterios luminosos, los participantes pusieron en manos de Dios y de María, nuestra Buena Madre, a las personas, familias y comunidades afectadas. La oración recordó especialmente a quienes han sufrido pérdidas, daños en sus viviendas o situaciones de temor e incertidumbre, así como a quienes trabajan acompañando y atendiendo las necesidades que han surgido después del terremoto.
Cada misterio se convirtió así en una oportunidad para renovar la esperanza y expresar la solidaridad desde la fe. La oración compartida recordó también que la fraternidad marista se hace concreta cuando somos capaces de permanecer atentos a la realidad, acompañar a quienes sufren y poner nuestros dones al servicio de los demás.
Durante el encuentro, el Hermano Provincial Leonardo Yépez dirigió unas palabras a los participantes y compartió información sobre la situación de las comunidades y obras maristas. Su intervención permitió conocer de manera más cercana cómo se encuentran las distintas presencias maristas y expresar el acompañamiento de toda la Provincia ante las circunstancias que atraviesa Colombia.
El encuentro fue también una expresión del espíritu de familia que caracteriza la vida marista. Hermanos y laicos se reunieron en torno a María para confiarle las preocupaciones y esperanzas del país, reconociendo que la oración no nos aleja de la realidad, sino que nos invita a mirarla con mayor sensibilidad, solidaridad y compromiso.
En momentos de fragilidad, encontrarnos para orar permite recordar que ninguna comunidad camina sola. Como familia marista de la Provincia Norandina, continuamos unidos a Colombia, confiando a María, nuestra Buena Madre, la vida de las personas afectadas y renovando nuestro deseo de ser presencia cercana, fraterna y esperanzadora allí donde más se necesita.

