En un gesto profundo de fidelidad y entrega, ocho Hermanos en formación renovaron sus votos temporales, reafirmando su compromiso con Dios, con la vida comunitaria y con la misión marista de evangelizar a través de la educación.
La celebración se desarrolló en un ambiente de oración, fraternidad y alegría, y contó con la presencia del Hno. Carlos Alberto Rojas, Provincial, quien recibió los votos en nombre del Superior General, Hno. Peter Carroll. Junto a él, los Hermanos consejeros acompañaron de manera cercana y significativa a los profesos, alentándolos con su testimonio y presencia fraterna.
La renovación de los votos de pobreza, castidad y obediencia expresa no solo la continuidad del proceso formativo, sino también el fortalecimiento de una vocación que se nutre de la experiencia cotidiana del seguimiento a Jesús, al estilo de María y de san Marcelino Champagnat.
En esta etapa, los Hermanos continúan profundizando en su identidad, cultivando su vida espiritual y participando activamente en la misión apostólica de la Congregación.
Acompañados por sus comunidades, formadores y el Gobierno provincial, los Hermanos que renovaron sus votos recuerdan que la vocación religiosa es una llamada que se vive día a día, con pasión, humildad y alegría. Su testimonio revitaliza el espíritu de familia que caracteriza al carisma marista y anima a confiar en la acción del Espíritu, que sigue suscitando vocaciones en la Iglesia y el mundo.
Fueron ocho los Hermanos que, en el marco de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, renovaron su “sí” lleno de esperanza y compromiso: Francisco Ruíz, Ernesto da Costa, Michael Anamá, Andrés Robles, Óscar Bolívar, Andrés Martínez, Juan Pablo Burgos y Duván Correa. Que nuestra Buena Madre continúe acompañando y guiando su vocación.

