Cali, Colombia
La historia de Vocarema no comienza con un acta formal, sino con el deseo silencioso de quienes buscaban algo más profundo en su fe. Mucho antes de su creación, ya existía un grupo de personas que se reunía con la firme intención de estudiar, profundizar y crecer en torno a los documentos maristas. Eran encuentros sencillos, pero significativos, en los que la vocación laical comenzaba a germinar más allá de los protocolos institucionales, alimentada por la convicción de que el carisma de Marcelino Champagnat también les pertenecía.
Este grupo de buscadores contó, en sus inicios, con Lorena Rojas, quien, junto a José León Vargas Durán, aportaba una profunda experiencia como animadora y animador del grupo de laicos REMAR en el sector de Salomia, en Cali.
Asimismo, Francisco Martínez, quien en ese momento se desempeñaba como coordinador de Evangelización del Colegio San Luis Gonzaga y llevaba consigo la experiencia y la mística de ser exalumno del Colegio Champagnat de Popayán, se sumó al grupo. También lo hizo Hernán Casanova, quien, desde su liderazgo en el movimiento Amigos en Marcha, aportaba vitalidad pastoral.
La fraternidad se fortaleció con la presencia de Daniel Gualguan, quien, desde su labor como docente de Educación Física en el Colegio San Luis Gonzaga, sumó su compromiso a esta semilla laical que germinaba más allá de los esquemas institucionales.
Finalmente, el grupo se completó con la llegada de Ingrid Arteaga Ortiz, docente de Inglés del colegio y también exalumna marista. Ella fue la última invitada en incorporarse a este núcleo fundacional, aportando su visión y completando un equipo que apostaba por construir una comunidad de vida auténtica.
Esta etapa de formación discreta encontró un punto de inflexión gracias a la iniciativa de Ingrid Arteaga Ortiz, quien, tras asistir a un encuentro marista nacional, propuso formalmente al grupo dar el paso hacia la visibilidad y la estructura oficial del laicado.
Así, el 13 de octubre de 2016, decidieron constituirse como Vocarema. El nombre, que en latín significa «llamar», resume su esencia: la respuesta activa a un llamado de Dios que los invita a ser presencia marista en el mundo, uniendo sus trayectorias individuales en una comunidad de vida y misión.
Con el paso de los años, la vida ha trazado rumbos diversos para cada integrante. Algunos han partido hacia nuevos proyectos y otros han regresado al calor del grupo de laicos, demostrando que el tiempo no ha disminuido la amistad ni esa esencia fundamental que los une: el amor por el carisma marista.
A esta historia se han sumado nuevos rostros y, actualmente, Vocarema está integrada por once personas. Somos una comunidad diversa que trasciende la docencia: en nuestro grupo también hay profesionales de otras áreas, personas que aún trabajan en el colegio y otras que, tras finalizar su etapa allí, permanecen unidas por el corazón.
Esta comunidad ha sabido llevar la fraternidad a la vida cotidiana, trasladando sus encuentros a la calidez de los hogares. En ese ambiente de hospitalidad y fraternidad, cultivado a lo largo de los años, nuestras familias se han convertido en parte integral del grupo, compartiendo momentos de oración, diálogo y formación en torno a los documentos de la Iglesia y del mundo marista.
Hoy, nuestro sueño es claro: seguir creciendo como personas a la luz del carisma, fortalecer nuestra fe y formación y mantener el corazón dispuesto para abrir caminos de servicio allí donde se nos necesite, haciendo de nuestra vocación un compromiso compartido con la vida.
Te invitamos a ser parte de esta historia, contáctanos: [email protected]
