En el marco de la Semana Santa, la obra social Corazón Sin Fronteras, ubicada en Maicao, Colombia, fue escenario de la experiencia de voluntariado provincial “Por Montagne es la hora”, una iniciativa que reafirma el compromiso marista con la vida, la formación integral y la espiritualidad de niños, niñas y adolescentes.
Esta experiencia, desarrollada como parte de la iniciativa Experiencia por Montagne ¡Es la hora!, propició espacios significativos de encuentro, aprendizaje y vivencia de la fe con los niños, niñas y adolescentes del asentamiento La Pista, fortaleciendo valores esenciales como la convivencia, el trabajo en equipo y la solidaridad.
A lo largo de la semana, se llevaron a cabo diversas actividades lúdico-pedagógicas orientadas a la formación en valores, así como momentos de oración y celebración propios del tiempo litúrgico. De manera especial, la representación del viacrucis, la Última Cena y el lavatorio de los pies se convirtió en una experiencia profundamente significativa, en la que no solo participaron activamente los niños, niñas y adolescentes, sino también sus familias, fortaleciendo así el sentido comunitario y la vivencia compartida de la fe.
El cierre de la experiencia estuvo marcado por la celebración de la eucaristía, como signo de envío y renovación del compromiso con la misión.
En total, 168 niños, niñas y adolescentes hicieron parte activa de esta experiencia, evidenciando el impacto positivo de estos espacios en su desarrollo integral. Asimismo, la iniciativa continúa consolidando a ‘’Corazón Sin Fronteras’’ como un lugar de protección, acompañamiento cercano y formación, gracias al compromiso de los voluntarios y la cercanía con la comunidad.
La jornada contó además con la valiosa participación de tres voluntarios externos provenientes de distintas ciudades del país, quienes aportaron desde sus talentos y experiencia al desarrollo de las actividades. Sandra Rivas, desde Pasto, lideró junto a voluntarios locales la organización del dramatizado del lavatorio de los pies y la Última Cena, promoviendo la participación y vivencial de los niños y niñas. Por su parte, Jorge Londoño, desde Cali, acompañó los espacios de espiritualidad, guiando la oración del viacrucis y apoyando las lecturas en cada estación, favoreciendo un ambiente de recogimiento y reflexión. Finalmente, Verónica Luque, desde Popayán, dinamizó actividades pedagógicas, apoyó la producción de material audiovisual y lideró el desarrollo del cubo gráfico de Semana Santa, una herramienta lúdica que facilitó la comprensión de los momentos más significativos de esta conmemoración.
“Por Montagne es la hora” se consolida así como una experiencia de voluntariado que, desde el servicio y la fe, continúa sembrando esperanza y acompañando la vida de quienes más lo necesitan, haciendo presente el espíritu marista en cada acción.





