En el corazón del barrio La Paz, al sur de la capital de Colombia, se encuentra el Centro Champagnat La Paz, una obra marista que desde 1990 acompaña a niños, jóvenes y adultos mayores en situación de vulnerabilidad.
Con 35 años de servicio a la comunidad, el centro se ha consolidado como un espacio clave para la formación integral y el crecimiento personal de personas cuyas vidas han sido marcadas por la adversidad.
Su labor se desarrolla mediante una propuesta educativa y comunitaria que actúa en varios frentes. Su objetivo principal es restituir el derecho a la educación de niñas y niños excluidos del sistema escolar o que se encuentran en condición de extraedad.
Entre sus programas figura la nivelación académica en primaria, dirigida a estudiantes que han perdido años escolares y requieren preparación específica para reintegrarse al aula regular. También ofrece un programa de validación para sexto y séptimo grado, orientado a jóvenes que han repetido varios cursos o que abandonaron el colegio, brindándoles una segunda oportunidad para continuar sus estudios.
Otro pilar del centro es el aprovechamiento del tiempo libre. A través de talleres de formación artística, manualidades y desarrollo personal, se promueve el aprendizaje de nuevas habilidades, se fortalece la autoestima y se abren oportunidades para el emprendimiento y la generación de ingresos.
Dentro de estas iniciativas está el programa “Estrellitas Doradas”, un espacio para adultos mayores donde se realizan manualidades con materiales reciclados. Los productos que elaboran se venden en la comunidad, lo que les permite mantenerse activos, desarrollar creatividad y obtener un ingreso simbólico.
El centro también promueve espacios de evangelización y de trabajo en red con la parroquia local, fortaleciendo la dimensión espiritual de la comunidad y valores como la solidaridad, el respeto y el compromiso con el prójimo.
A lo largo de los años, el Centro Champagnat La Paz se ha convertido en un refugio para muchas personas. En un contexto de escasas oportunidades, violencia, abandono y necesidad, este espacio ofrece más que educación: brinda sentido, propósito y esperanza.
Muchos de los niños que asisten al centro trabajan desde temprano para ayudar en sus hogares; el centro los acoge, los escucha y los orienta para que no pierdan el rumbo ni el entusiasmo, para que recuperen la confianza en sí mismos y se proyecten hacia una vida mejor.

