Corazón sin Fronteras, obra social marista en Maicao (La Guajira), inauguró el 16 de septiembre un pozo de agua potable que marcará un antes y un después en la vida de la comunidad. Este proyecto, destinado a atender a niños y niñas en situación de vulnerabilidad, no solo garantiza un espacio seguro para el aprendizaje y el desarrollo humano, también la seguridad alimentaria.
En La Guajira el acceso al agua potable es limitado: las altas temperaturas, la escasez de lluvias y la falta de infraestructura hídrica obligan a muchas familias a depender del agua comprada o transportada en camiones, lo que representa un costo económico significativo para hogares que ya viven en condiciones precarias.
El pozo inaugurado beneficia directamente a más de 220 niños y niñas que asisten regularmente a las actividades de la obra social y, además, impacta a más de 800 niños que participan en iniciativas comunitarias desarrolladas en el lugar. Su construcción fue posible gracias al respaldo y acompañamiento de la Fundación Marista para la Solidaridad Internacional (FMSI), organización comprometida con la defensa de los derechos de la infancia en contextos de exclusión y pobreza. A este proyecto también se sumó la Conferencia Episcopal Italiana con la gestión de los recursos.
Características técnicas principales
- Profundidad: 140 metros.
- Capacidad de extracción: hasta 40 metros cúbicos diarios.
- Tiempo de construcción: cinco meses de trabajo continuo.
- Sistema de tratamiento: planta de ósmosis inversa.
El sistema de tratamiento incluye varias etapas: una microfiltración inicial para remover partículas de mayor tamaño; filtros de arena y carbón activado para eliminar sedimentos, olores y ciertos contaminantes químicos; y, finalmente, ósmosis inversa, que separa elementos no deseados a nivel molecular. El agua tratada se almacena en un tanque de distribución dentro de la obra, al cual tienen acceso todas las personas que asisten allí.
Impacto social y educativo
El suministro constante de agua potable mejora de manera directa la salud, la higiene y la nutrición de los niños y niñas. Asimismo, fortalece las actividades pedagógicas y comunitarias de Corazón sin Fronteras, facilitando los programas de alimentación, los talleres lúdicos y las dinámicas educativas, aportando sostenibilidad a la labor integral que desarrolla la obra, presente en el asentamiento migrante más grande de Latinoamérica.
Más allá del aspecto técnico, el pozo simboliza la misión evangelizadora y social del carisma marista; es una expresión concreta de la solidaridad inspirada en el legado de San Marcelino Champagnat. Con este proyecto, Corazón sin Fronteras reafirma su compromiso con la transformación de realidades injustas y con el derecho de cada niño y niña a crecer en un entorno saludable, seguro y lleno de oportunidades. Lo que comenzó como un sueño compartido hoy es una realidad.

